"Todos tenemos en el fondo la misma tendencia, es decir, a irnos viendo en las diferentes etapas de nuestra vida como el resultado y el compendio de lo que nos ha ocurrido y de lo que hemos logrado y de los que hemos realizado, como si fuera tan sólo eso lo que conforma nuestra existencia. Y olvidamos casi siempre que las vidas de las personas no son sólo eso: cada trayectoria se compone también de nuestras pérdidas y nuestros desperdicios, de nuestras omisiones y nuestros deseos incumplidos, de lo que una vez dejamos de lado o no elegimos o no alcanzamos, de las numerosas posibilidades que en su mayoría no llegaron a realizarse -todas menos una, a la postre-, de nuestras vacilaciones y nuestras ensoñaciones, de los proyectos frustrados y los anhelos falsos o tibios, de los miedos que nos paralizaron, de lo que abandonamos o nos abandonó a nosotros. Las personas tal vez consistimos, en suma, tanto en lo que somos como en lo que no hemos sido, tanto en lo comprobable y cuantificable y recordable como en lo más incierto, indeciso y difuminado, quizá estamos hechos en igual medida de lo que fue y de lo que pudo ser."



Mañana en la batalla piensa en mí, de Javier Marías

miércoles, 15 de junio de 2011

Yo no he sido

Suena mi móvil
-Díme
-¿Puedes acercarte por mi despacho?
- Prefiero que vengas al ayuntamiento. Estaré toda la tarde aquí
- Es que no quiero que me vean mucho por allí. Vente por aquí, por favor. Necesito hablar contigo
- Y yo tampoco quiero que me vean mucho por tu despacho.
- Hay alguien que quiere conocerte.




Intrigado, allí me presenté por la tarde pensando que conocería algún personaje singular. Nada. No era nada de eso.
- Pedro Gómez quiere conocerte. ¿Sabes quién es?
- ¿Pedro Gómez? Ni idea.
- Es el gerente del Consorcio. Tiene interés en hablar contigo.
- ¿Y por qué no me llama directamente? ¿Le has dado mi número?
- Me ha pedido que yo lo organice. Tenemos muy buena relación y pensó que yo ayudaría. Además, con eso de que tu secretaria te está boicoteando...
-No me lo cuentes. No me pasa los mensajes de la visita de Alberto, ni las invitaciones de la Universidad, por nombrar sólo un par de cosas. Pero insisto, ¿tú que pintas en esa reunión? ¿en qué tienes que ayudar?
- Yo estaré al margen. Él sólo quiere conocerte como portavoz del PP y ponerte al día.

Una semana más tarde, más o menos, nos vimos los tres en un restaurante en Madrid, cerca de Reina Victoria. Pedro, el del Consorcio, habló de lo importante que sería que el PP estuviera de acuerdo en los futuros desarrollos. Pedro, el otro, habló de lo importante de llegar a acuerdos y acelerar los desarrollos. Insistía en que era muy importante fijar allí mismo la postura del PP sobre algunos asuntos. Los dos se hablaban uno a otro y yo, asombrado, miraba a mi izquierda y derecha y desconecté, aceleré la comida y nos fuimos.

Al día siguiente (creo que fue al día siguiente), lo llamé por teléfono.
-Pedro, el PP de Getafe tomará en cada momento la postura que estime oportuna pero yo no puedo comprometerme a nada sin discutirlo internamente. Y, por cierto, si necesitas que hablemos en cualquier otro momento, estoy a tu disposición. Ya sabes cómo localizarme. Tu posición es suficientemente relevante como para no tener que pedir a nadie que gestione el que nos veamos. No me sentí cómodo con el hecho de que pidieras a un representante de suelo que nos organizara una reunión.
-Yo no pedí ninguna reunión contigo.

...

Me dijeron que, más adelante, se tuvo otra reunión igual con el nuevo portavoz y que allí sí se llegaron a acuerdos. Pero no puedo afirmarlo porque yo no estuve presente. Y, además, no me lo creí mucho cuando me lo contaron.

La conversación aquí reflejada no es literal, pero refleja fielmente lo sustancial. Y si no, corríjanme los actores.

No hay comentarios.: