Terminaré ahora con la historia de mi discusión, o más con el origen de mi discusión, con Bermúdez de Castro.
El caso es que en aquella primera lista con Kiko de segundo y gente añadida que yo no conocía de nada, yo ni corté ni pinché. Se habían tenido en cuenta algunos nombres de NNGG que yo había sugerido pero, en el resto, nada. Y la gente que yo valoraba, además, estaban muy desposicionadas. En mi fuero interno y como ya he comentado, mi postura inicial fue que si esa era la decisión final de "la regional", como se llama a esa entidad casi anónima, yo la aceptaría. Pero nadie me lo había confirmado y necesitaba hacerlo por lo que le pedí a Pío que me aclarara algunas cosas y él me remitió a Bérmudez. De ahí nuestra conversación. Tengo que destacar algo que siempre me llamó la atención: Pío me pedía siempre que esperara (me lo pidió en muchas más ocasiones), mientras que lo que yo veía era que la gente a su alrededor no esperaban y seguían cocinando. Yo guardo muy mala imagen de Pío porque era como si ser presidente regional le hastiara y dejaba que su "equipo" le hiciera todo.
Así pues, por poner las cosas en la escala temporal adecuada, en el momento de mi discusión con el tipo elegante no había nada cerrado pero todo sonaba ya muy sólido. Y si me pedían que renovara todo, que tenía que haber nombres nuevos, pues ¡joder! renovamos todo. Y quería entender por qué proponían la inclusión de Kiko, decisión que volvería a abrir frentes en el partido. La conclusión que saqué de aquello fue que, dejando de lado las intrigas de Pedro y los empecinamientos de Gaby, quien de verdad sabía moverse por aquella primera planta era Kiko. Porque no era normal que todos, tanto Bermúdez de Castro, como Fernández Norniella, todos, absolutamente todos, me dijeran que aceptase lo que me daban. Y lo que me daban era lo que Kiko había preparado por su cuenta. Y sin embargo, él a mí me manifestaba absoluto desinterés. ¿Era entonces esa propuesta la decisión final de "la regional"? O, formularé la pregunta de otra manera, ¿era la decisión de la regional que Kiko fuera en la lista y con esa lista, o que Kiko fuera en la lista como uno más? Este matiz era para mí muy importante.
Vayamos por partes y para deshacer este embrollo.
En el primer caso, aquella candidatura no me gustaba nada. Yo podría aceptarla por disciplina si era la decisión final pero lo que Pío me decía era que esperara y me remitía a sus segundos. Y todo era a través de sus segundos, todo era en conversaciones de pasillo. Y sus segundos no me decían que esperara sino que ya tenían una candidatura casi cerrada. Yo me convencí de que Pio no estaba enterado de esto y le estaban engañando tanto como a mí. Nunca lo sabré.
El segundo caso. Si la decisión era que Kiko fuera en la lista (aunque eso no era renovar), la verdad es que yo no me sentía incómodo con esa situación pero quería que el resto fuera de gente de NNGG y alguna otra persona que yo tenía en mente. Esto no les iba a gustar a NNGG por el odio visceral a Kiko pero, guste o no, esa fue mi postura. Además, hubo una circunstancia que sobrevaloré: yo estaba convencido de que cuatro años después podríamos ganar. Estaba convencido de que si el PP ganaba las siguientes elecciones generales tendríamos viento de cola para progresar en Getafe también. Y claro, desde la oposición, la desunión puede beneficiar a unos y perjudicar a otros pero, desde el gobierno, la desunión perjudica a todos. El poder es un buen pegamento.
No encontré solución sencilla. Y no podía compartir con nadie las conversaciones que mantenía con los personajes de la regional. La solución, sin querer, me la dió el propio Acosta. Estoy convencido de que él pensó que haciendo pública esa primera lista se reforzaba la posición y no habría vuelta atrás. Cuando me llamó aquella mañana con la idea de filtrar la información no me gustó absolutamente nada. Pero pensé ¿por qué no? Vamos a ver la reacción de los demás.
Y la reacción de Nuevas Generaciones fue muy agresiva. Aquello no lo aceptaban y, por una vez, empezaron a moverse. Yo intenté quedarme como observador. Quería ver qué estaban dispuestos a hacer. Me hacía gracia que me llamaran para hablar de cómo neutralizar a Kiko, porque en realidad muy pocos hablaban y sólo Pingarrón dogmatizaba y todo su equipo daba por hecho que, tras terminar su sermón, todos estaban de acuerdo. Pues no. No recuerdo una sola vez en que me pidieran opinión. Además, pongamos ciertas cosas en perspectiva. Me daban igual los odios casi atávicos que entre algunos destacados del partido se tenían y tienen. Yo, personalmente, nunca había tenido problema alguno con Kiko. La única pega que vi durante este proceso es que no fue honesto conmigo. Pero eso no era nada comparado con el nivel de adrenalina que despertaba en los demás.
El hecho es que esa filtración provocó que aquella primera propuesta se cayera. Saltaré algunos detalles pues en otro momento tengo que continuar en cómo se hizo la candidatura definitiva. El caso es que, ya cerrando la propuesta final, Pío me pregunta que por qué se filtró la primera. Miré a Kiko y le dije, "tú dirás, esto es tuyo". Y Kiko le contestó a Pío "yo sólo seguí las instrucciones de mi presidente". Muy hábil. Y Pío torció el gesto.
...
De haber pensado en mí, habría aceptado lo que me daban y, de haber problemas, tendría que acudir a "la regional" a que ellos buscaran la salida. Pero tome una actitud demasiado purista. No quería dejar a gente fuera de juego. Quería hacer lo que era mejor para el partido, no lo que había que hacer (ampliaré esto en otro post). En la reunión que habíamos tenido todos en Las Moreras unos meses antes, hubo un pacto tácito de que ninguno de los viejos grupos dominaría sobre el resto y yo intenté cumplirlo. Y creo que fui el único. Además, yo estaba convencido de que no sólo no bajaríamos en representación, como afirmaba la encuesta que me entregaron, sino que subiríamos y que eso era sólo el comienzo.
Tras las elecciones, el PP subió de 6 a 9 concejales y el PSOE bajó de 15 a 11. Desde entonces, y hasta la llegada de Soler, el número de votos al PP se ha mantenido estable o incluso llegó a bajar. El caso es que nunca estuvimos tan igualados con el PSOE como en el 95. Pedro Castro (aunque creo que esto lo ha dicho siempre), me dijo:
- Venís con mucha fuerza, creo que en las siguientes no me verás aquí.
Supongo que ese comentario era una mera cuestión de cortesía pero, tras una cena en la universidad que organizó Peces Barba en una visita de Julio Anguita a Getafe, tuve un momento de aparte con él (¡qué buena impresión me dió!) donde tan sólo le presenté mis respetos y alabé su lenguaje moderado. No recuedo qué le pregunté, si lo hice, pero le escuché algo que me hizo verle crecer en estatura.
- IU nunca debe apoyar un gobierno que ha quemado la bandera de la transparencia.
Cuatro años era mucho tiempo pero...¿sería posible que IU dejara de ser comparsa del PSOE? ¿También en Getafe?
Hace un año más o menos, volví a verle en la estación del AVE de Atocha. Estaba sólo, parecía estar esperando a alguien en la puerta central al vestíbulo de entrada. Me acerqué a él y lo saludé. No se acordaba de mí, como es normal, pero cuando le situé me preguntó que dónde estaba ahora. Sin dar ningún detalle le dije que la política la dejé hace muchos años. Nos despedimos y, al estrecharnos la mano, (le vi una mirada muy triste, muy cansada) me dijo:
-La política nunca te deja
"Todos tenemos en el fondo la misma tendencia, es decir, a irnos viendo en las diferentes etapas de nuestra vida como el resultado y el compendio de lo que nos ha ocurrido y de lo que hemos logrado y de los que hemos realizado, como si fuera tan sólo eso lo que conforma nuestra existencia. Y olvidamos casi siempre que las vidas de las personas no son sólo eso: cada trayectoria se compone también de nuestras pérdidas y nuestros desperdicios, de nuestras omisiones y nuestros deseos incumplidos, de lo que una vez dejamos de lado o no elegimos o no alcanzamos, de las numerosas posibilidades que en su mayoría no llegaron a realizarse -todas menos una, a la postre-, de nuestras vacilaciones y nuestras ensoñaciones, de los proyectos frustrados y los anhelos falsos o tibios, de los miedos que nos paralizaron, de lo que abandonamos o nos abandonó a nosotros. Las personas tal vez consistimos, en suma, tanto en lo que somos como en lo que no hemos sido, tanto en lo comprobable y cuantificable y recordable como en lo más incierto, indeciso y difuminado, quizá estamos hechos en igual medida de lo que fue y de lo que pudo ser."
Mañana en la batalla piensa en mí, de Javier Marías
Mañana en la batalla piensa en mí, de Javier Marías
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