"Todos tenemos en el fondo la misma tendencia, es decir, a irnos viendo en las diferentes etapas de nuestra vida como el resultado y el compendio de lo que nos ha ocurrido y de lo que hemos logrado y de los que hemos realizado, como si fuera tan sólo eso lo que conforma nuestra existencia. Y olvidamos casi siempre que las vidas de las personas no son sólo eso: cada trayectoria se compone también de nuestras pérdidas y nuestros desperdicios, de nuestras omisiones y nuestros deseos incumplidos, de lo que una vez dejamos de lado o no elegimos o no alcanzamos, de las numerosas posibilidades que en su mayoría no llegaron a realizarse -todas menos una, a la postre-, de nuestras vacilaciones y nuestras ensoñaciones, de los proyectos frustrados y los anhelos falsos o tibios, de los miedos que nos paralizaron, de lo que abandonamos o nos abandonó a nosotros. Las personas tal vez consistimos, en suma, tanto en lo que somos como en lo que no hemos sido, tanto en lo comprobable y cuantificable y recordable como en lo más incierto, indeciso y difuminado, quizá estamos hechos en igual medida de lo que fue y de lo que pudo ser."



Mañana en la batalla piensa en mí, de Javier Marías

sábado, 18 de junio de 2011

La bodas de Fígaro

Anoche asistí a mi penúltima ópera de esta temporada de mi abono del Teatro Real. Ópera de enredo divertidísima. Todos contra todos, todos se esconden de todos y donde, hasta que por casualidad aparecen vínculos familiares entre algunos de los protagonistas, no se ve salida fácil.


Creo que el público fue -fuimos- algo injusto con Fígaro. A pesar de ser el protagonista, el libreto le da un papel de perfil bajo que supo ejecutar a la perfección pero el mayor reconocimiento se lo llevó la Condesa. El montaje, como siempre, impresionante, aunque de todos los que he visto hasta ahora me quedo con Andrea Chernier. Aquel día, en el descanso, me encontré al Teddy (¡qué buen profesor de Escolapios!) pero en su valoración personal de montaje de escenas él tenía especial aprecio al de Katia Kavanová. Supongo que lo del recrear un lago en el escenario tiene su aquél.

Sigo con Las bodas de Fígaro. Como estoy en fase "remember", al salir me dió por reir porque aquello parecía una pequeña parte del PP de Getafe que yo viví. No en vano, el otro título de la obra es "La jornada loca". La principal diferencia en mi comparación con lo del PP es que la obra tiene final féliz. En nuestro caso, debía haber sido escrita y puesta en escena por Wagner, que para eso suele llevarse por delante a la mitad de los protagonistas y a los espectadores de las seis primeras filas del patio de butacas.

Ayer me alegré de que no fuera así, me habría tocado.

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